En el universo de la impresión de etiquetas para alimentos, cada detalle técnico influye en la seguridad y calidad del producto final. La tecnología de curado UV, especialmente con sistemas LED, ha revolucionado la industria al combinar velocidad, eficiencia y cumplimiento normativo. Pero ¿cómo garantizar que los materiales utilizados no comprometan la inocuidad de los alimentos? Exploramos este equilibrio crítico entre innovación y seguridad.
La evolución del curado UV en etiquetado alimentario
Los sistemas de curado ultravioleta llevan décadas optimizando procesos de impresión. A diferencia de los métodos tradicionales que dependen de solventes o calor prolongado, la tecnología UV-LED polimeriza tintas y barnices en milisegundos mediante fotones de longitud de onda específica (365-405 nm). Para la industria alimentaria, esto significa:
- Eliminación de compuestos orgánicos volátiles (COV) en empaques
- Mayor resistencia a raspaduras y líquidos
- Capacidad para imprimir sobre sustratos delicados como películas finas
En la impresión flexográfica –la más utilizada para etiquetas autoadhesivas–, el curado UV permite trabajar con tintas de bajo migración certificadas por FDA y EU 10/2011. Un estudio reciente del Instituto Tecnológico del Embalaje muestra que el 78% de los fabricantes europeos ya emplean esta combinación para envases primarios.
Desmitificando la seguridad en tintas UV
El concepto “low migration” no es mercadotecnia. Las formulaciones avanzadas usan fotoiniciadores de alta reactividad que reducen la migración potencial a menos de 0.01 mg/kg. Empresas como Siegwerk o Flint Group desarrollaron oligómeros acrílicos con pesos moleculares superiores a 5000 Da, imposibilitando su transferencia a los alimentos.
En impresión offset para etiquetas premium, el curado UV híbrido (lámparas LED mercurio) logra coberturas uniformes en sustratos complejos como BOPP metalizado. La clave está en controlar parámetros:
- Intensidad lumínica (≥1500 mJ/cm²)
- Temperatura de substrato (




